
Es increíble como un poco de impulsividad nos puede cambiar la vida. En los ultimos 15 minutos, por uno de esos designios del destino decidí crear este blog, como una manera de desahogo, talvez, o esperando que algun día alguien sepa lo que una persona normal como tú, lector, pensó.
Me resulta extraño dirigirme un tú, puesto que tengo más que claro que existe un 99.9% de posibilidades de que nadie se llegue a enterar de la existencia de esto, pero con esta válvula de escape le pido a aquel mundo individualista, egoísta y narcisista que le de la voz a aquellos que no son escuchados. Que por un minuto se digne a mirar a su alrededor viendo el daño que le causa al projimo y apreciando todo lo que nunca vio. Porque no entendemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, los llamo a todos ustedes -o ha nadie- a que no espere hasta que sea el momento de arrepentirse.
Con esto dio paso a futuras entradas, en las que les advierto: diré lo que pienso y lo que soy, me volcaré hacia ustedes, aún sin conocerlos, esperando que ustedes me den su opinión. O simplemente dejando algún mensaje púber a la posteridad.